miércoles, 4 de noviembre de 2009


· El ignorante, afirma; el sabio, duda y reflexiona (Zhuangzi)


· El sabio no pretende nada: ni ser bueno, ni ser fuerte, ni ser dócil, ni ser rebelde, ni ser contradictorio, ni ser coherente... Sólo quiere ser (Jorge Bucay)


· La mayoría respira para sobrevivir; sólo algunos respiran para vivir en plenitud (Armando Nougés)


· Me gustan mis errores. No quiero renunciar a la deliciosa libertad de equivocarme (Groucho Marx)


· Mientras los sabios piensan, los necios gobiernan (Anónimo)


· Mirar las faltas ajenas es mirarse en un espejo escondido (Alejandro Escudero)


· El que persigue dos liebres, no coge ninguna (Publio Sirio)


· El saber es la parte principal de la felicidad (Sócrates)


· La duda es el principio de la sabiduría (Aristóteles)


· La buena conciencia es la mejor almohada para dormir (Sócrates)


· Lo que no me mata me hace más fuerte (Nietzsche)


· Todas las personas deberían esforzarse por seguir lo que es correcto, y no lo que está establecido (Aristóteles)


· Los sabios tienen sobre los ignorantes las mismas ventajas que los vivos sobre los muertos; que la sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad. – (Aristóteles)

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